
Sensibilidad Sensorial en Niños: Guía para Padres
Desarrollo y bienestar de niños y jóvenes
¿Qué significa que un niño tenga sensibilidad a ciertos sonidos o texturas?
Cuando un niño se tapa los oídos con frecuencia, rechaza ciertas telas o solo tolera muy pocos alimentos por su textura, es normal que madres, padres y cuidadores se pregunten si esto es “manía” o algo más. Comprender qué está pasando es el primer paso para acompañarle con calma y tomar decisiones informadas sobre su bienestar.
¿Qué es el procesamiento sensorial?
A lo largo del día, el cerebro de su hijo recibe información de todos los sentidos, como el oído, la vista, el tacto, el olfato y el gusto. El procesamiento sensorial es la manera en que el sistema nervioso organiza esa información y la usa para responder, por ejemplo, moverse, hablar, jugar o mantenerse tranquilo en un salón de clase.
Cuando este proceso funciona de forma equilibrada, el niño puede adaptarse a ruidos moderados, diferentes texturas de ropa o cambios en el ambiente. Sin embargo, algunos niños perciben ciertos estímulos como demasiado intensos, incluso cuando para otros pasan casi desapercibidos. Esto se conoce como hipersensibilidad sensorial.
Cómo se manifiesta la hipersensibilidad a sonidos y texturas
La hipersensibilidad no se ve igual en todos los niños. Algunos ejemplos frecuentes en el área auditiva incluyen, taparse los oídos ante la licuadora, el secador de pelo, petardos, ladridos o el ruido de muchas personas hablando a la vez. En ocasiones, el niño puede llorar, irritarse o querer salir corriendo del lugar, porque su cuerpo siente ese sonido como abrumador o incluso doloroso.
En cuanto a las texturas, puede observar, rechazo marcado a etiquetas, costuras o telas específicas, preferencia por usar siempre la misma ropa “cómoda”, dificultad para tolerar arena, plastilina o pintura en las manos, o una alimentación muy limitada por la sensación que le produce la comida en la boca, más que por el sabor. Estos comportamientos no son caprichos, son intentos del niño por sentirse seguro y regular su malestar.
¿Cuándo conviene buscar orientación profesional?
Es importante recordar que todas las personas tenemos preferencias sensoriales. No obstante, conviene consultar con un profesional cuando estas sensibilidades, interfieren con la vida diaria del niño, por ejemplo, evita constantemente actividades típicas de su edad, le cuesta participar en el salón, en cumpleaños o en la comunidad, afectan su estado emocional, se muestra muy ansioso, irritable o agotado después de ciertas experiencias sensoriales, impactan su alimentación, su sueño o su capacidad para relacionarse con otros niños y adultos.
En estos casos, una evaluación por profesionales con experiencia en procesamiento sensorial, como terapeutas ocupacionales y otros especialistas en desarrollo infantil, puede ofrecer claridad y un plan de apoyo. En un enfoque interdisciplinario, se consideran las necesidades únicas de su hijo y de su familia, se identifican ajustes en el hogar y la escuela, y se diseñan estrategias para que el niño se sienta más cómodo y seguro en su entorno.
Buscar orientación no significa que haya algo “malo” con su hijo, significa que usted está dando un paso responsable para comprenderlo mejor y acompañarlo con cariño, respetando su manera particular de sentir el mundo.
