
Dificultades Alimenticias en Niños: Cuándo Consultar
Desarrollo y bienestar de niños y jóvenes
Dificultades con la alimentación: señales que conviene conversar con un profesional
La hora de comer puede ser un momento de conexión en familia pero también una fuente de preocupación cuando notamos que algo no va del todo bien. En este artículo te acompañamos a distinguir qué puede ser parte del desarrollo típico y qué señales sugieren que vale la pena hablar con un profesional especializado en alimentación pediátrica.
¿Qué es la selectividad alimentaria?
Muchos niños pasan por etapas en las que solo aceptan ciertos alimentos, colores, o formas. Esta selectividad alimentaria puede ser parte de una fase normal por ejemplo, cuando un niño pequeño rechaza un alimento nuevo la primera o segunda vez que lo ve. Sin embargo, cuando la dieta se limita a muy pocos alimentos, se mantiene por meses, o interfiere con la energía, el crecimiento, o la vida social, conviene mirar más de cerca lo que está pasando.
Señales de alerta: más allá de “no le gusta”
Algunas conductas durante las comidas pueden indicar que el reto va más allá de una simple preferencia:
Rechazo marcado de texturas por ejemplo, evitar todo lo crujiente, o todo lo que sea blando o “baboso”, sin importar el sabor.
Gagging o arcadas frecuentes con alimentos sólidos o semisólidos, incluso en trozos pequeños.
Dificultades oromotoras parece que le cuesta masticar, mantener la comida dentro de la boca, moverla de un lado a otro, o tarda mucho en procesar cada bocado.
También es importante observar si el niño se muestra muy ansioso al ver ciertos alimentos, llora al sentarse a la mesa, o evita actividades sociales que incluyen comida, como fiestas de cumpleaños o salidas en familia.
¿Cuándo es parte del desarrollo y cuándo buscar apoyo?
Es esperable que, entre el primer y tercer año de vida, los niños exploren, tiren comida, cambien de gustos, y necesiten varios intentos antes de aceptar un alimento nuevo. Mientras mantengan una variedad razonable, se mantengan activos, y el pediatra observe un crecimiento adecuado, suele ser parte del desarrollo.
En cambio, es recomendable conversar con un profesional cuando:
La lista de alimentos aceptados es muy corta y no se amplía con el tiempo.
Hay pérdida de peso, poco aumento, o cansancio frecuente.
Las comidas generan conflicto constante en el hogar, o estrés significativo para el niño y la familia.
El rol de la terapia ocupacional y del habla en la alimentación
Un terapeuta ocupacional o un terapeuta del habla especializado en alimentación puede evaluar cómo el niño procesa las texturas, cómo coordina los músculos de la boca, y cómo se siente emocionalmente ante la comida. Desde un enfoque individualizado e interdisciplinario, el equipo puede:
Proponer estrategias graduales para ampliar el menú de alimentos.
Trabajar las habilidades oromotoras necesarias para masticar y tragar con seguridad.
Acompañar a la familia en la creación de rutinas de comida más calmadas y predecibles.
Si te preocupa cómo tu hijo se alimenta, no estás sola, ni solo. Conversar con un equipo terapéutico puede ofrecer claridad, apoyo, y un plan de acción que respete el ritmo de tu niño y las necesidades de tu familia.
